Durante las últimas semanas hemos estado centrándonos en la emoción de la calma, dentro de mi programa de educación emocional.
Un de las actividades que hemos realizado ha sido la botella de la calma. La botella o frasco de la calma es una actividad basada en la pedagogía de María Montessori. Según estudios, mientras que el niño observa la caída del brillo, de la purpurina, puede organizar y centralizar su sistema nervioso. Al agitar la botella todo se "revoluciona" igual que nuestro cuerpo cuando se enfada, pero poco a poco el brillo va cayendo más despacio, haciendo que el enfado se vaya controlando y disipando.
Cada niño ha realizado su botella para llevarla a casa y hemos hecho una para incorporarla a nuestro rincón de las emociones y tenerla siempre en clase.
Como ya sabéis durante el último mes, hemos estado profundizando y tomando conciencia de esta emoción. Hemos hablado de situaciones que nos hacen sentirnos en calma, a nosotros y a los demás. Y estamos aprendiendo a conocer diferentes modos de gestionar nuestros enfados o rabietas, aunque es un proceso lento en esta edad y tenemos que seguir trabajando en ello y ayudándoles. Se han iniciado en el mindfullness y han experimentado distintas cosas que pueden usar para sentirse en calma y tranquilidad.
Por otro lado, en nuestro apartado del programa dedicado al arte "las emociones a través del arte", hemos conocido a Georges Pierre Seurat pues muchas de sus pinturas inspiran esta emoción. En concreto, hemos elegido "Un baño en Asnieres", los colores usados, la técnica y la situación de los personajes del cuadro incitan a esta emoción. Este pintor fue uno de los precursores del puntillismo, y hemos querido imitar la técnica.
En cuanto a la música, hemos escuchado diferentes audiciones y meditaciones para relajarnos. En el vídeo se oye una de ellas" le nouvel arc-en-ciel"de Michel Pepé.
Durante este mes estamos trabajando la emoción de la tranquilidad, la calma. Después de dedicar el mes pasado a trabajar el enfado, este mes quería enlazarlo con esta emoción. Identificamos cuando nos sentimos en calma, y preguntamos a nuestros familiares cuando ellos se sienten tranquilos, en calma, qué cosas les hacen sentir así.
Voy a proporcionarles recursos, estrategias y herramientas para gestionar el enfado y poder calmarse, o simplemente para poder experimentar esta emoción y sentirla. Hemos incorporado algunos elementos que nos ayudarán a ello en el rincón de las emociones y nos hemos iniciado en el mindfulness. Realizaremos prácticas de mindfulness en nuestra clase durante 5 ó 10 minutos, incorporándolo a la rutina de nuestra clase.
La práctica del mindfulness (conciencia plena, atención plena) tiene muchos beneficios:
- Mejora la concentración.
- Desarrollan la habilidad para regular sus emociones, fomentando estados de calma.
- Experimentan reducción del estrés y ansiedad (si, sí, los niños también tienen estrés y ansiedad)
- Mejoran su autocontrol y autoconcepto.
- Son más conscientes de sí mismos, de su cuerpo, de sus emociones, pensamiento y conducta.
- Mejora la escucha activa y la empatía.
- Aumenta su conciencia de cuerpo, por lo que permite desarrollar habilidades de cuidado de la salud.
- Obtienen mayor equilibrio emocional y psicológico
- Les permite entrenar la habilidad de atender al presente.
. Permite desarrollar la resiliencia, etc.
Otra de las actividades que hemos realizado ha sido la botella de la calma. La botella o frasco de la calma es una actividad basada en la pedagogía de María Montessori. Según estudios, mientras que el niño observa la caída del brillo, de la purpurina, puede organizar y centralizar su sistema nervioso. Al agitar la botella todo se "revoluciona" igual que nuestro cuerpo cuando se enfada, pero poco a poco el brillo va cayendo más despacio, haciendo que el enfado se vaya controlando y disipando. Cada niño ha realizado su botella para llevarla a casa y hemos hecho una para incorporarla a nuestro rincón de las emociones y tenerla siempre en clase.