Dentro de nuestro proyecto “Una provincia para comérsela”, el lunes visitamos el horno artesano de nuestro pueblo.
Un lugar donde el tiempo se detiene y donde la artesanía da paso a exquisitos productos locales. El olor a pan recién hecho, las manos en la masa, la paciencia del proceso, el delicioso sabor de productos como mantecados, sequillos, pepas, tortas de manteca, rolletes ,tortas malhechas , tortas saladas, etc. nos ha enseñado que detrás de cada alimento hay historia, tradición, esfuerzo y mucho cariño.
No solo hemos aprendido sobre gastronomía, sino también sobre nuestras raíces y la importancia de valorar lo artesanal.
Gracias por abrirnos las puertas y regalarnos una experiencia tan auténtica.
Si pasáis por aquí, no dudéis en visitarles. Os aseguro que os va a encantar.😋❤️