De la creadora de “Una provincia con mucho arte” llega… “¡UNA PROVINCIA PARA COMÉRSELA!”
El año pasado realizamos un proyecto que nos regaló momentos inolvidables y grandes aprendizajes. Ahora, como ya os adelanté el curso pasado por aquí, ese camino continúa, pero sumergiéndonos en otro arte no incluido dentro de las siete bellas artes, pero que también es ARTE con mayúsculas.
Comienza un proyecto donde cada plato tiene algo que contar, cada pueblo guarda un tesoro gastronómico por descubrir y donde grandes profesionales se convierten en los mejores embajadores de nuestra tierra.
Porque Albacete no solo se visita… Albacete se saborea.
Esto no es solo gastronomía, es cultura, arte, tradición, innovación, pasión y mucho sabor.Acompáñanos a recorrer nuestra provincia sin prisas, con curiosidad y... con mucho apetito.
¿Vamos?
El lunes tuvimos una experiencia de breakout Ed. Recibimos una carta de Leo y Lina, pidiéndonos ayuda para superar una importante misión.
Nos decían que el mundo de las emociones se está apagando. Las risas, la calma, la sorpresa… ¡están desapareciendo! Sin emociones, el mundo no puede funcionar bien.
Solo los verdaderos embajadores pueden ayudar a conseguir esta importante misión. Además, teníamos que recuperar nuestros pasaportes para que nos nombraran embajadores y embajadoras de las emociones. Pues sin ellos, todo el trabajo que habíamos hecho a lo largo del proyecto se habrá perdido y no podíamos ser unos auténticos embajadores.
Una experiencia muy divertida que conseguimos resolver de manera muy positiva, consiguiendo a través de diferentes pruebas los números para abrir el candado de la caja que contenía todo.
Finalizamos el proyecto y nos convertimos en unos auténticos embajadores/as de las emociones. Ha sido un proyecto maravilloso y lo han realizado genial.
A la vuelta de vacaciones comenzamos nuestra próxima aventura...
Esta semana hemos vivido una experiencia preciosa donde la tecnología ha servido para unir generaciones
Niños y personas mayores compartieron una actividad de robótica y pensamiento computacional en la que no solo aprendieron a programar, sino también a escucharse, colaborar y descubrir nuevas formas de pensar.
Dos propuestas de primavera con diferentes niveles de dificultad. Pero más allá de los robots, nos llevamos conexiones, sonrisas y la certeza de que este tipo de encuentros construyen una sociedad más inclusiva y humana. Una sociedad mejor.
Para poner el broche final a nuestro proyecto “Embajadores de las Emociones”, hemos creado algo muy especial: nuestra propia canción.
A través de la música, hemos recordado todo lo vivido durante este viaje: los países que hemos visitado, las emociones que hemos descubierto y todo lo que hemos aprendido juntos.
Cada estrofa nos ha llevado de nuevo a un lugar diferente.
Cantando, moviéndonos y disfrutando, hemos comprobado que la música es una forma maravillosa de expresar lo que sentimos y de compartirlo con los demás.
Esta canción no es solo una actividad más… es el reflejo de todo un proceso, de un viaje lleno de experiencias, aprendizajes y emociones compartidas.
Porque ahora lo tenemos claro:
🎶 viajamos por el mundo… con el corazón. 💛
Dentro de nuestro proyecto “Embajadores de las Emociones”, seguimos viajando por el mundo y esta vez lo hemos hecho a través de los sentidos, descubriendo tradiciones de la cultura árabe.
Realizamos un taller de henna, donde Fátima, la mamá de Amira, nos decoró con mucho arte las manos con dibujos inspirados en los diseños tradicionales. Fue una experiencia especial, que nos invitó a parar, observar y disfrutar del momento. Arte, tradición y multiculturalidad.
También llevamos a cabo un taller de cocina árabe, en el que pudimos conocer y probar sabores nuevos, acercándonos a otra cultura desde el gusto, el olfato y la curiosidad. Fátima nos trajo massan recién hechos y nosotros untamos chocolate y los degustamos. ¡Estaban deliciosos!
Fue una experiencia llena de respeto, descubrimiento y aprendizaje, donde entendimos que conocer otras culturas también nos ayuda a conocernos mejor a nosotros mismos.
En nuestro viaje por Marruecos hemos descubierto el arte de los mosaicos, una de las formas más bonitas y representativas de su cultura.
A través de formas geométricas, colores y composiciones,han creado sus propios posavasos con mosaicos, uniendo pequeñas piezas para formar algo único y especial.
Durante la actividad trabajamos la emoción de la vergüenza, entendiendo que, igual que cada pieza del mosaico es diferente, cada uno de nosotros también lo es, y eso nos hace valiosos.
Fue una actividad llena de calma, creatividad y confianza, donde aprendimos que cuando nos sentimos seguros, podemos mostrarnos tal como somos.
Seguimos viajando por el mundo con el corazón… y en Marruecos lo hacemos construyendo juntos, pieza a pieza.
Muchas gracias Isabel y Anca por venir a nuestra clase y realizar estos mosaicos con nosotros/as.
Dentro de nuestro proyecto “Embajadores de las Emociones”, continuamos nuestro viaje por Marruecos, un país lleno de colores, formas y luz.
En esta ocasión realizamos un taller de creación de lámparas marroquíes, inspiradas en las que iluminan calles y hogares con dibujos y formas geométricas tan características.
Poco a poco, cada lámpara ha ido llenando el aula de luz y magia.
Durante la actividad hablamos de la emoción que nos acompaña en este país: la vergüenza. A veces, como la luz dentro de la lámpara, nuestra voz o nuestras ideas se quedan escondidas… pero cuando nos sentimos seguros, poco a poco nos atrevemos a brillar.
“Mi lámpara brilla como yo.”
“Ya no me da tanta vergüenza.”
Fue un momento muy especial en el que aprendimos que todos tenemos una luz dentro, y que cuando la compartimos, el mundo se vuelve más bonito.
Muchas gracias a Mercedes, por venir a nuestra clase y compartir este taller con nosotros/as.